Esta definitivamente no es mi especialidad. Pero mi hermano recientemente viajó a Orlando con sus hijos de 4 y 7 años y sólo de pensarlo se me puso la carne de gallina. ¡Qué desastre en potencia! Así se lo hice saber y él también compartió su inquietud de que aquel viaje resultara en un drama familiar.

A su vuelta me llamó. Estaba feliz. Él, su esposa y sus dos demonios, perdón angelitos habían pasado unas vacaciones increíbles en Orlando. Me dijo que definitivamente hubo una preparación previa para que todo saliera lo mejor posible, así que le pedí unos consejos para compartir con todos aquellos padres, abuelos, tíos o padrinos que están a punto de soportar, perdón disfrutar un viaje con niños.

Llegar al aeropuerto con antelación

Porque las colas en los controles de seguridad son cada vez más largas y eso llega a desesperar a grandes y pequeños por igual. Facturar todo lo que no se necesite durante el vuelo es una buena idea, porque pelear por espacio en el avión es muy molesto, la verdad.

Es posible que la seguridad haga a los padres deshacerse de las botellas de agua y leche de los bebés. O puede que no, todo depende. También pueden pedirles que toda la familia se quite los zapatos. Es recomendable comprar botellines de agua, de zumo, galletitas, etc. porque luego a medio vuelo las azafatas se quedan sin, y la liamos.

DVD

Muchos padres recomiendan invertir en un DVD portátil. Pocoyo y las pelis de Disney pueden salvar tu viaje, tu matrimonio y hasta tu paternidad. Vale, exageré pero ya me entiendes.

Llevar actividades divertidas y juguetes

Lápices de colores, libros para colorear, juegos, actividades, puzzles, lo que haga falta. Asegúrate de que haya mil cosas con qué distraer a los monstruitos.

Cuida a los pasajeros de alrededor

Intentar evitar en todo lo posible que los nenes golpeen con los pies el respaldo del de enfrente, y que jueguen con la mesita arriba y abajo, es la obligación de todo padre. Dicho esto, siempre habrá de todas formas el pasajero que odie la presencia de niños en su vuelo. No te amargues, y piensa que cada minuto que pasa estás un poquito más cerca de tu destino